- «...»
- Entre graffitis y noches grises, Spain
- Tú traete esos ojitos que de la poesía rota ya me encargo yo.
viernes, 31 de agosto de 2012
A veces la cabeza traiciona más que el corazón.
No sabéis como es esa sensación de que eres poco para él, de que nunca vas a conseguir lo que quieres,
de que los buenos momentos a su lado son solo falsas ilusiones, de que otra
persona es para él lo que él es para ti, de que mientras le ves conectado te
comas la cabeza pensando si estará hablando con ella, o si cuando tarda en
contestar es porque ella ha dicho algo mucho más importante que lo que tu le
estás contando. Que a veces hasta te falten fuerzas para sonreír cuando le ves,
porque tu cabeza no deja de rayarse por todo. Que las oportunidades pasan, a
veces tan rápido que no te da tiempo ni a saber como aprovecharla. A base de
unas cuantas decepciones he aprendido que si no puedes cuando quieres, no
podrás cuando quieras. Soy el caos hecho
persona, no se puede saber lo que pasa por mi mente en cada momento del día,
10.000 pensamientos por segundo. Solo
una cosa clara, si me caigo me levanto, y no me rindo sin luchar por lo que
quiero.
Pasamos mil historias, siempre juntos, y hasta ahora.
No sé como explicarlo, son esas idas y venidas, el ahora te
quiero, ahora sólo me gustas, ahora eres uno más. Serán los 15 años, la
bipolaridad, o simplemente que me estoy enamorando de ti. El que no arriesga no gana, si,
vale, pero es que no sabes lo que es que pases delante mio y mi mundo se venga
abajo, que con una puta sonrisa tuya me olvide del resto. Que fácil sería
tenerte un sábado, pero ¿para que? ¿para que a la mañana siguiente hagamos como
si no ha pasado nada? no, yo prefiero hacerlo poco a poco, día a dia, para que
al final acabes teniendo esa puta necesidad de mi. Esto es diferente, estamos
echos el uno para el otro, yo lo sé, y es cuestión de tiempo que lo hagas tu.
Eso es, tiempo. El tiempo coloca todo el su lugar y el nuestro es el mismo. Yo
para ti, tu para mi. Estoy segura de que perdería mi orgullo por no perderte,
claro que si. Siempre hemos sido amigos, pero también has sido una de las
mejores cosas que han pasado por mi vida. Como la droga para un drogadicto, la
jeringuilla para un yonki, el dinero para los ricos, el tabaco para los
fumadores... No tengo motivos para arrepentirme de nada, porque por ahora todo
va bien, pero si vas a ser un error, quiero que seas el más grande de todos. Si
al final tendrán razón, tú para mi eres como una puta adiccion, y algun dia
tendré que desengancharme pero para eso es esencial tenerte.
De repente llega, y te cambia la vida.
Hay ciertas palabras que me recuerdan a ti, a quererte, como por ejemplo ‘casa’. Si, casa. Casa es cualquier lugar en el que esté contigo, casa es donde esté mi corazón, casa es donde haya algo de lo que cueste desprenderse, casa es algo que nunca quieres perder. O ‘teléfono’, teléfono son esas llamadas por la mañana para despertarte, esos mensajes para que te llame yo porque estás sin saldo, saber que a una simple llamada puedo oír tu voz por la mañana dándome los buenos días, o al mediodía, o por la tarde, o por la noche, o a todas horas, minutos, segundos. También la palabra ‘andar’. Andar para coger el tren, y luego el autobús, para finalmente llegar a tu casa, que me estés esperando, porque siempre llego tarde, que te quites los cascos me digas buenos días y me acompañes a comprar un batido de chocolate. Que bajemos andando a la playa y me digas, hoy has llegado x minutos más pronto que ayer. Que hablemos de todo, de todos, menos de nosotros. Que hagamos como que no tenemos nada, y nos miremos como que fuéramos todo. Que ninguno pierda el puto orgullo por el otro. Que nos maten las ganas. Que haya mil oportunidades pero que por miedo no las aprovechemos. No recuerdo cuando te has convertido en algo tan importante para mi, quizás siempre lo hayas sido y no me haya dado cuenta. No recuerdo cuando empecé a sentirlo, porque las cosas importantes no se saben, se sienten. Supongo que las mejores cosas vienen cuando menos te lo esperas, porque no se pueden planear. Que un simple gesto, una mirada, o incluso un suave puñetazo en el brazo me hagan tan feliz . Me he intentado auto-convencer infinitas veces que lo que sentía por ti no era real, pero cuanto más lo pensaba más claro se volvía, porque esto es así, cuanto más piensas en una cosa más te acaba atrapando. Se apodera de ti y tú no puedes evitarlo. Lo difícil de esto es verle día a día, que tus días sean los míos, que la mayor parte del tiempo lo pasemos juntos. Ni del todo amigos, ni del todo amor. Ni juntos, ni separados. Nadie sabe que hay realmente entre nosotros, bueno, ni nosotros lo sabemos. No muy lejos, pero nunca demasiado cerca. Tener el corazón a mil por hora. Tener la cabeza en otro lugar. Tener miedo, a decir lo que realmente siento. Porque si sentimos miedo por algo es porque ese algo nos importa más de la cuenta. Porque las cosas importantes siempre dan miedo, solo hay que aprender a superarlo. Lo bueno se hace esperar, y cuando llega…arrasa con todo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)